IV.- Exasperación
Pasaban las horas y cada vez me desesperaba más, no veía rastro de Hyde o el auto: Estaba realmente furioso con él, ¡¿Cómo se atrevía a hacerme esto, a correr así como un maldito estúpido?! ¡Me las iba a pagar todas! Empero toda la rabia que sentía hacia él no se comparaba con la preocupación que oprimía mi pecho. Había recorrido kilómetros para llegar a las calles que nunca duermen en Tokio, las cuales empezaban a tener actividad, viendo a lo lejos mi auto, mas en un momento giró a la derecha rápidamente, mientras me quedaba estancado frente al semáforo, provocando que lanzara una exclamación de rabia. Con todas mis fuerzas pisé el acelerador para tratar de alcanzarlo, pero ya era demasiado tarde, ahora vagaba ciego entre esas calles de neón, rogando que no haya ido demasiado lejos, que no siga tomando, que… que por favor nada malo le suceda…
Seguí conduciendo por inercia, sin un rumbo claro en mi mente, cuando a la distancia vislumbré un bar que me parecía conocido. Aparqué el auto en la calle de al frente y me dirigí hacia la gran puerta que brillaba por las luces a su alrededor. Tomé la precaución de llevar unos lentes grises, pero aún así unas 3 chicas me pararon en el camino hacia la barra; me disculpé cortésmente, diciéndoles que buscaba a alguien y me alejé para recorrer con mi vista todo el local, sin embargo no había rastro de Hyde. Lo mismo se repitió en los bares y locales que luego revisé, no lo vi en ninguno, las horas corrían y el dolor que oprimía mi pecho se hacía cada vez más fuerte. Sin poder resignarme, pregunté por él en cada local al que entré, mostrando una foto que llevaba en mi Iphone de él, más siempre era la misma respuesta, negaban con la cabeza y afirmaban no haberlo visto. Había perdido la cuenta de los lugares a los que había entrado, un nudo en mi garganta amenazaba con apretarla violentamente para siempre, mas el pensar en mi garganta hizo que recordara un nombre que Hyde me había dicho una noche en que lo saque muerto de ebrio de un bar algo oculto; “Black Throat” era el nombre del bar del cual lo había sacado, su bar favorito en los días en que se sentía deprimido. Sin pensarlo dos veces corrí a toda velocidad hacia allá, cruzando la zona de neón en menos de 10 minutos para saltar del auto hacia las escaleras en zig-zag que dirigían a su puerta. Un viejo cartel de madera con ondulantes letras presentaba su nombre al lado derecho de la entrada, la cual traspasé velozmente, buscando expectante entre las nubes de humo que se deshacían a mi paso. El ambiente de aquel lugar no me gustaba para nada, había borrachos tirados por todos lados, mujeres de poca ropa paseándose, tratando de llamar la atención, en una esquina divisé un grupo que se inyectaba drogas con una tranquilidad impactante; no sabía por qué le gustaría este bar en específico, tal vez porque nadie podría molestarlo, nadie lo reconocería. Una decadente melodía se expandía sutilmente entre la gente, perdiéndose entre las voces que se alzaban enrabiadas. El corazón me latía a mil mientras miraba todo a mi alrededor, temeroso de no encontrarlo nuevamente, empero una embriagada voz a lo lejos llamó mi atención.
- ¡Malditos borrachos, les digo que soy hombre! ¡Dejen de mirarme así...! –Aquel reclamo provenía de algún lugar a mis espaldas.
- ¿Dices hombre? –Pastosa voz le respondió entre gruesas carcajadas. Me di vuelta completamente para buscar la fuente de la discusión.- per-o… ¿cómo puedes decir eso con ese cuerpecito?
- ¡Oe! Suéltame…¡¡Suéltame, maldito!! –Al voltear y buscar con desesperación, pude distinguir a lo lejos el rubio cabello de Hyde, quien trataba de zafarse del grueso brazo de un gordo y horrible hombre. Estaba sentado sobre una mesa circular, en la cual puso un pie para empujarse fuertemente con esté y lograr soltarse de quien lo acosaba, quedando de pie en medio de la gran mesa.– ¡Te digo que soy un hombre, maldito estupidoo! Y... te lo voy a demostrar… -Su voz arrastraba las palabras, demostrando la horrible borrachera que ya llevaba encima.
- ¡Vamos, vamos! ¡Demuéstranos! –Animó otro grasiento y enorme tipo, al tiempo que Hyde buscaba el cierre de su polera con su mano, mientras sostenía un vaso con la otra. Alarmado por lo que podría hacer, me apuré para llegara su lado, pero cuando el cierre ya iba a la mitad, el tipo lo agarró del brazo, el vaso cayó y él volvía a estar a la altura del piso, sólo que esta vez los dos grasientos tipos se le abalanzaban encima con ojos pervertidos.- Eso es, muéstranos que tienes ahí… –Con todas mis fuerzas le di un puñetazo al que pillé mas cerca, logrando que lo soltara y cayera sobre una silla.
- ¡Hey! ¡¿Quien eres tú…?! –Tomé a Hyde por los hombros, para cerrar bruscamente su polera, vislumbrando levemente su clara piel, para luego pasarle por los hombros mi blazer, alejándolo del borracho que aún quedaba en pie. - ¡Hey! ¡¿Qué estás haciendo?¡ ¡Yo encontré a esa puta!
La rabia hacia aquel sujeto me invadió por completo, a tal punto de descuidar a Hyde para plantarle tres puñetazos seguidos, dejándolo caer junto al otro tipo; en seguida me di vuelta para afirmar a mi amigo de los hombros antes que cayera de bruces. Estaba completamente borracho, ya no podía ni siquiera mantenerse en pie por sí solo, por lo que lo afirme de la cintura para llevarlo fuera.
-¿Eh? …¿Do…dónde se fueron esos dos hipopótamos…? –Preguntó con la lengua aflojada, buscando como pudo a nuestro alrededor. - ¿Dónde…do…nde se fuero?...
- Vamos a casa… ellos también se fueron…-Caminé hasta la salida con Hyde apoyado a mi costado, mas al llegar a las escaleras, su cuerpo ya estaba casi por completo adormecido, farfullando incoherencias, por lo que decidí llevarlo cargando en mi espalda hasta el auto.- ¡oh, ahora tengo un caballito…! –Reía tontamente hasta llegar al auto.
Me costó unos minutos abrir la puerta con Hyde en mi espalda, tratando que no se cayera, pero el seguía moviéndose de vez en cuando; cuando por fin la llave entró en el cerrojo, me dirigí directamente hacia su pieza, pues sí, era su pieza, no había otro invitado que hubiera ocupado esa pieza tanto tiempo como Hyde, por lo cual ya no era un invitado en la casa. Ya recostado en la cama, delineaba objetos imaginarios con su índice, mientras le sacaba las botas y lo trataba de poner bajo las tapas. Por último quise darle las buenas noches, mas el tomó mi brazo y se me quedó mirando.
- No…no, quédate…quédate…no quiero estar sólo aquí…-Me miraba fijamente, mientras se le cerraban lentamente los ojos, musitando aún para que me quedara. Suspiré pesadamente al verlo así.
- No, Hyde, tienes que dormir, mañana hablaremos sobre esto… -Le subí las tapas hasta la barbilla, mas el no quiso soltar mi brazo, sino que lo tiró para llamar mi atención, a lo cual yo le respondí sentándome a su lado, mirándolo fijamente como él lo hacía.
- Nee…Gacktchan… ¿Recuerdas….recuerdas esa noche…?-Su pregunta me tomó por sorpresa, enmudeciéndome poderosamente. - …esa noche… cuando terminamos de rodar Moon Child…recuerdo que hubo una fiesta… y…bebimos mucho… tú te reías por todo… -Su aflojada lengua no impedía que siguiera hablando, por lo cual preferí dejarlo así. –…y de rrepente quedamos solos… y tu…tú me diste un beso…y yo… yo no supe qué hacer…pero tú…tú me dijiste que así era como le decías a tus amigos que confiabas en ellos… que los querías… -Cerró sus ojos por un momento para aclarar su vista. –…Gacktchan…yo también te quiero… aunque ahora estoy borracho… te quiero mucho…
Inconcientemente reí por lo bajo por sus palabras.
- ¿No debería yo decir eso? –Le pregunté aún riendo, mientras él trataba de zafarse de las sábanas.
- ¿Eh? – con una chistosa expresión me miró sin entender.
- Quiero decir que yo debería decir que aunque estés borracho, te quiero igual. –Se quedó quieto por fin al escuchar mis palabras, para luego sonreír lánguidamente.
- Ahh… gracias Gacktchan, yo también te quiero mucho…-Volvió a cerrar sus ojos para luego volver su mirada perdida hacia el techo, moviendo levemente la cabeza de vez en cuando, como si fuera mecido por un mar invisible.
-Ah… eres imposible…-Suspiré aún con un dejo de risa, resignado a dejarlo así. Tomé su mano para hacer que soltara mi brazo, sin embargo ésta se aferró a la mía con fuerza, haciendo que lo mirara sorprendido, había dado por hecho que dormía.
- ¿Por qué…por qué no volvimos a emborracharnos así….? Los dos solos… para molestar a todo el mundo…-Su voz se había vuelto grave nuevamente, algo ronca mientras se le trababa la lengua, lo cual me extrañó, pues escucharlo así, casi con su tono natural y mirarlo a la cara era algo perturbador; ver aquellos labios femeninos liberar su voz… inquietaba mi ser…quería que dejara de hablar, mas aquel tono ronco encendió una idea en mi mente que luego desarrollaría. - … siempre llega alguien… y se cola a todo…me quitan a Gacktchan...y no es como esa vez… -Sabía perfectamente el por qué de aquello, pero no podía decirle… no podía decirle que era yo quien impedía que nos volviéramos a emborrachar solos…para protegerlo… para impedir que viera sentimientos que quería alejar de mi corazón…para impedir que esos sentimiento, que deseaba negar cada vez que se encendían en mi pecho al verlo, se apoderaran de mí…y…
-¡Ah,no…no puedo respirar! –Sus palabras me alarmaron, impulsándome a que lo sentara rápidamente, apoyando su espalda en el respaldar de la cama.-…no puedo… no… necesito papel higiénico… -Atendí de inmediato, poniendo en sus manos lo que pedía, mientras lo veía alzar su nariz en busca de aire.
- ¿Qué te ocurre? –Atiné a preguntar, confundido, al tiempo que él se limpiaba su nariz para luego alzarla de nuevo en busca de aire; la cabeza se le iba levemente hacia atrás cuando trataba de respirar, por lo que le afirmé la nuca delicadamente, esperando su respuesta.
- Mi… mi nariz se enferma... cuando duermo… es molesto… -Hablaba pausado al tratar de tomar la mayor cantidad de aire posible, mas esto no impidió que lo que había dicho me causara gracia.
- ¿Sólo tu nariz se enferma? -Reí mientras el me asentía aún con la cabeza hacia atrás, mirando hacia el cielo sin mirar, buscando hasta encontrar mi mirada, al tiempo que su respiración parecía más acompasada.– Eres un tonto...-Le miré a los ojos, con una sonrisa ladeada, mientras lo acomodaba sobre un cojín apoyado en el respaldo, para sacar mi brazo de bajo su nuca y hundirme a su lado levemente.
Y antes siquiera de que lograra reaccionar, sus brazos se enrollaron alrededor del mió, apoyando también su rostro en él, acurrucándose a mi lado como un niño pequeño que es abatido por el cansancio. No podía condenar tal ternura, empero hice una promesa conmigo mismo de no volver a dejar que esto ocurriera, de no volver a permitir que aquellas cálidas manos me envolvieran, pues era precisamente su ternura mi más grande debilidad. Cerré mis ojos y dejé que mi rostro cayera sobre su frente, inhalando su aroma, embriagándome con su presencia y abandonándome al cansancio.
Mi cabeza palpitaba dolorosamente, no deseaba abrir los ojos, presentía que sería mucho peor que mantenerlos cerrados aguantando el latir de mi sienes, alejado de los rayos del sol, mas la sensación de tener mi mandíbula sobre algo un tanto rígido y un tanto blando pudo más, haciendo que levantara mi rostro y mirara a mi alrededor, encontrándome con que estaba recostado boca abajo apoyando mi rostro en el hombro de Gacktchan y mi cuerpo sobre un costado del suyo; su brazo derecho estaba estirado horizontalmente a la altura de mi cabeza, mientras que el otro yacía sobre su lado de pecho, sosteniendo su rostro dormido sobre el dorso de su mano. Temeroso de despertarlo, me moví lentamente para quedar arrodillado frente a él, observándolo dormir por unos segundos, notando su serena expresión, para ser devuelto a la realidad con una horrible jaqueca que partía mi cabeza. Me senté a los pies de la cama, restregando mis ojos para despertar; no sabía qué hora eran, necesitaba un café, por lo que me levanté y me acerqué por el lado iaquierdo a Gackt para despertarlo. Me arrodillé a su lado, observando su calma respiración, acercándome lentamente hacia él, quería ver si podía cobrarle una broma que me jugó una vez mientras dormía. Seguí acercándome hasta quedar a una pulgada de su rostro, esperando con paciencia…esperando…pero a pesar que mi respiración era notoria a esa distancia, él no se movió, siguió con un sosegado vaivén entre sueños, despertando coraje en mí, lo cual me llevó a ladear mi boca y arrugar mi nariz de desaprobación. Acto seguid acerqué mis dedos a su nariz, apretándola con malicia; su cabeza se movió de un lado a otro perezosamente, tratando de quitar lo que lo molestaba, para luego mover mi mano levemente con la suya, sin lograr lo que se proponía. Risas nerviosas se me escaparon al escucharlo balbucear incoherencias mientras seguía intentando zafarse de mí, tapé mi boca con mi mano derecha, cerrando mis ojos por un momento al no poder contener la risa, sin embargo al segundo siguiente no lo escuché, por lo que abrí mis ojos para encontrarlo mirándome fijamente y con el ceño fruncido. Su expresión más que causarme temor hizo que explotara en risotadas, con lo cual Gacktchan rápidamente tomó mi brazo estirado para situarlo a mi alrededor, enrollándome con él, logrando que diera media vuelta y cayera sentado, apoyando mi espalda en el costado de la cama.
- ¿Qué diablos tramabas, Haido? -Fingía enojó en su voz, mientras yo seguía muerto de la risa. - ¿Acaso querías matarme? ¿Ah? -Seguía recostado en la cama, medio ladeado para afirmarme, hablando como un yakuza, mas yo sabia que era todo un montaje de su parte.
-Ah, Gacktchan, ¡¿Cómo iba a matarte?! Si te mato, no tendré de quien reírme... ¡Ah! -Tiró de mi brazo para apretarme con el mismo, mas no podía dejar de reír. – ¡Además aún debo asustarte ~, me debes un susto ~!
-¡¿Cómo es eso de que te ríes de mí, pequeño del mal?! –Siguió fingiendo enojo, sin evitar que unas cuantas risas roncas escaparan de su boca al final, lo cual aproveché para desenrollarme y alejarme un poco de él, quien sólo se sentó en la cama, bajando sus pies hacia el costado de ésta y riendo aún de mí. - Tendré que seguir debiéndote el susto, porque debo irme. -Luego de mirar su reloj, con voz y sonrisa serena, pero entretenida. – Y te has salvado por el momento de mi reto por tu huida de anoche. Espera que termine el ensayo y ya veras.
- ¡Oh-oh! ¿Hice algo malo, Gacktchan? Si fue así lo siento mucho. -Me disculpé, algo asustado de lo que podría haber ocurrido al final de la noche, pues no recordaba esto último. Se disponía a levantarse, mientras lo miraba fijamente a los ojos, serio expresando mis disculpas.
-No sabes el susto que me diste cuando saliste arrancando así. –Posó su mano en mi cabeza pesadamente, molestándome por mi altura, logrando que me irritara con rapidez, mas la forma tensa con la que había dicho esto, apretando los dientes, demostraban que sí estaba disgustado con mis acciones del día anterior, por lo que me tragué mi protesta.– Lo bueno es que se me ocurrió una idea que puede ser de mucha ayuda para ti en unos días más…
- ¿Una idea? –Repetí mirándolo sin entender, pero bastaron pocos segundos para recordar que en tres días más debía presentarme al Halloween party 2010, alarmándome por completo. - ¿Tiene relación con el Halloween party? –No pude contener mi pregunta, mirándolo expectante, mientras el continuaba frente a mi regalándome una sonrisa ladeada.
- ¿En serio lo crees, pequeño demonio? – volvió a burlarse de mi estatura, agachándose hasta que su cara quedó a la altura de la mía, alzando sus cejas burlonamente. Quité su mano de mi cabeza bruscamente y con disgusto, frunciendo el ceño y apretando mi boca de enojo, lo cual causó que riera con relajo y de buena gana.– ven, te contaré en el camino…
¿En el camino? No sabía donde Gacktchan me dirigía, sin embargo confiaba en que fuera a algún lugar en donde pudiera revertir toda esta maldición para estar de vuelta completamente para el concierto. Había pasado tanto tiempo planeando este Halloween party con KAZ, Ju-ken, Arly y Jin, por lo que me daría mucha rabia y tristeza el no poder asistir; pero tal como estaba ahora no podía hacer mucho, y ni loco me subiría al escenario así, exponiéndome ante tanta gente en tal situación. Tan sólo tenía una esperanza por el momento, y esa era su idea, por lo que sólo quedaba confiar en que todo lo que Gacktchan había imaginado pudiera realizarse. Confianza no me faltaba, no por nada Gacktchan era una de los más creativos artistas de Japón, quien pasaba horas y horas desarrollando todo lo que su mente podía visualizar. Crucé los dedos inconcientemente mientras caminaba, sólo había que tener fe en que trabajando juntos podríamos vencer cualquier cosa que nos propusiéramos, incluso el devolverme mi cuerpo y vida en menos de tres días, pues porque con Gacktchan de mi lado, muchas veces tenía la sensación de que nada era imposible para mi, porque nada lo era para él.
¿En el camino? No sabía donde Gacktchan me dirigía, sin embargo confiaba en que fuera a algún lugar en donde pudiera revertir toda esta maldición para estar de vuelta completamente para el concierto. Había pasado tanto tiempo planeando este Halloween party con KAZ, Ju-ken, Arly y Jin, por lo que me daría mucha rabia y tristeza el no poder asistir; pero tal como estaba ahora no podía hacer mucho, y ni loco me subiría al escenario así, exponiéndome ante tanta gente en tal situación. Tan sólo tenía una esperanza por el momento, y esa era su idea, por lo que sólo quedaba confiar en que todo lo que Gacktchan había imaginado pudiera realizarse. Confianza no me faltaba, no por nada Gacktchan era una de los más creativos artistas de Japón, quien pasaba horas y horas desarrollando todo lo que su mente podía visualizar. Crucé los dedos inconcientemente mientras caminaba, sólo había que tener fe en que trabajando juntos podríamos vencer cualquier cosa que nos propusiéramos, incluso el devolverme mi cuerpo y vida en menos de tres días, pues porque con Gacktchan de mi lado, muchas veces tenía la sensación de que nada era imposible para mi, porque nada lo era para él.
N.A.: Espero que les guste el fic por el momento. Quiero avisar que tal vez me demore en subir el sgnte capt, debido a que no tendré internet disponible todo el tiempo, pero haré todo lo posible para mantener actualizado el blog. Dejen comentarios porfa, gracias por leer.
Katrina de Valois.
No hay comentarios:
Publicar un comentario